miércoles, 22 de marzo de 2017

RIBADAVIA: LA FUERZA DEL GRANITO

Volvíamos de nuevo a Galicia, esta vez para hacer un largo recorrido que nos llevaría por todas las provincias y capitales gallegas visitando por primera vez alguna de ellas como Lugo y Orense, que no conocíamos. Habíamos salido temprano desde Paracuellos de Jarama y habíamos hecho un alto para comer en un bar de carretera del concello de Cualedro de nombre LA PAELLA, que nos dejó un buen sabor de boca por la calidad del servicio que nos ofrecieron, por la excelencia de los platos que nos sirvieron y por el precio que abonamos al pedir la cuenta. Lo tendríamos en cuenta para viajes futuros. Con las fuerzas repuestas, subimos de nuevo al coche y continuamos viaje hasta Ribadavia, antigua capital medieval del Reino de Galicia y cuna y capital del vino de Ribeiro, situada a pocos kilómetros de la ciudad de Orense. Pocos minutos pasaban de las cuatro de la tarde cuando abandonamos la autovía A-52 para recorrer los escasos tres kilómetros que nos separaban del centro urbano de esta interesante villa, que conserva uno de los cascos históricos más completos de toda la comunidad gallega. Aparcamos en la rúa do Progreso. Se respiraba una gran humedad en el ambiente, aumentada porque lloviznaba a ratos lo que nos obligó a coger el paraguas. 

Nada más comenzar nuestro paseo nos encontramos con dos construcciones religiosas que nos llamaron la atención: una, la pequeña IGREXA DE LA VIRGEN DEL PORTAL, dedicada a la patrona de Ribadavia, iniciada en el siglo XVI sobre los restos de la antigua iglesia del siglo XII, pero que no se acabó definitivamente hasta el año 1875, fecha en la que se construyó la fachada neoclásica que la preside en la actualidad. La otra, situada prácticamente a su lado, la IGREXA PARROQUIAL Y CONVENTO DE SAN DOMINGOS, de refinado estilo gótico con algunas reminiscencias románicas, construido entre los siglos XIII y XIV. Destacan los capiteles historiados con motivos vegetales, animales y geométricos y el ábside  de elegantes proporciones. Volvimos sobre nuestros pasos y nos detuvimos en la pequeña terraza cubierta por un toldo –de todas formas, no llovía en ese momento– del CAFÉ BAR CALVO, con escasa clientela en esos momentos. Pedimos una manzanilla para Concha y un café con leche para mí que nos sirvieron acompañados de unos trozos pequeños de bizcocho deferencia de la casa. Terminadas las bebidas y abonadas las consumiciones, iniciamos una visita rápida para ver los edificios más representativos de la villa que aún nos quedaban por ver. Bajamos la calle hasta que nos dimos de bruces con una letras de gran tamaño que conformaban el nombre de RIBADAVIA situadas frente a uno de los lienzos de muralla del CASTILLO DE LOS SARMIENTO, residencia oficial de los condes de Ribadavia hasta que se trasladaron al Palacio situado en la Plaza Mayor de la villa, mediado el siglo XVII. Resulta curioso el maridaje del apellido de esta familia nobiliaria relacionado con la riqueza vinícola de la zona. El estado de la fortaleza actualmente es bastante ruinoso, ya que le faltan las almenas así como la torre de homenaje y cualquier otro signo de protección que tuviera el castillo. Desde aquí nos dirigimos por la rúa Alcalde Meruéndano –con algunos ejemplos interesantes de fachadas de granito– que viene a desembocar en la Plaza Mayor, en la que abundaban las sillas y mesas amontonadas debido a la climatología contraria de los numerosos bares y restaurantes que alberga el recinto urbano y que en ese momento se encontraban cerrados. La PRAZA MAIOR es un gran rectángulo de forma irregular con excelentes ejemplos de casas con elegantes fachadas de granito de dos o tres alturas entre las que destacan, entre otras, la Casa Consistorial y el antiguo Palacio de los Condes de Ribadavia. El AYUNTAMIENTO cierra el costado izquierdo de la plaza, con fachada neoclásica de fino granito, de tres plantas y una TORRE DEL RELOJ adosada de estilo renacentista, con tres cuerpos superpuestos estando en el primero la escalera de acceso al interior de la torre, coronada por un reloj dotado de un cuerpo de campanas de hierro labrado que sobresale del resto del edificio capitular. Nos habían dicho, y nos lo confirmaron unos vecinos a los que preguntamos, que al reloj hay que darle cuerda diariamente tanto para marcar las horas como las medias horas. Enfrente, al otro extremo de la plaza, la exquisita fachada de piedra labrada y decorada con los escudos nobiliarios de la familia del PALACIO DE LOS CONDES, que en la actualidad alberga la Oficina de Turismo y en la primera planta el Centro de Información Judía, donde se cuenta la historia de la comunidad hebrea local, que fue una de las más florecientes de Galicia, enriquecida con el comercio del vino. Es también desde aquí desde el que se accede al interior del recinto murado del Castillo. En toda la plaza también son notables algunos ejemplos de balconadas con muy buenos ejemplos de rejería con filigranas primorosas. 

Desde aquí nos introdujimos por la rúa Merelles Caula en el precioso y muy bien conservado BARRIO DE LA JUDERÍA de calles cortas y estrechas, empedradas y con elegantes y robustos soportales que protegen a sus vecinos de las inclemencias del tiempo. Lo primero que nos encontramos, una vez que recorrimos los primeros metros de la calle, fue la IGREXA DE MARÍA MAGDALENA, edificación del siglo XVIII, con un cuerpo de campanas poco afortunado que rompe el escaso atractivo de la fachada neoclásica entre pilastras del templo. Sí nos sorprendió encontrarnos en una esquina un cartelón decorado con el conocido víctor franquista en rojo, narrando las hazañas evangelizadoras en tierras filipinas a comienzos del siglo XVIII del agustino FRAY JACINTO DE RIBERA, nacido en esta villa y bautizado en esta iglesia. Continuamos caminando por la rúa Santiago hasta llegar al templo románico del mismo nombre. La IGREXA DE SANTIAGO, románica del siglo XII, fue la primera iglesia que existió en villa. Es de planta rectangular con una sola nave cubierta de techumbre de madera. La portada contiene un arco de medio punto con tres arquivoltas que se sostienen por tres pares de columnas de capiteles con motivos vegetales. De su exterior, que fue lo único que vimos porque se encontraba cerrada, destacan las puertas y ventanas con una soberbia decoración artística,   así   como   los   arcos  y  un  rosetón primoroso. Antes de esta iglesia habíamos dejado atrás la fachada del MUSEO ETNOLÓGICO, con una amplia y variada de objetos procedentes sobre todo del contexto rural y también del urbano anteriores a la introducción de los medios de producción industrial. Seguimos nuestro agradable paseo –la lluvia había desaparecido por completo– hasta la estrecha praza de García Boente, toda ella porticada. Destaca en una de sus esquinas la CASA DE LA INQUISICIÓN, un edificio del siglo XVI con cinco escudos de familias de la villa ligadas al Santo Oficio. Muy cerca, la FONTE DA PLATA, rehundida en el suelo de la rúa Salgado Moscoso, atrajo nuestra atención con el sonido del agua que manaba de un caño. Por último, y como colofón a nuestra rápida visita a la villa, nos encaminamos hacia la IGREXA DE SAN XOAN BAUTISTA, impresionante ejemplar de iglesia románica del siglo XII, muy bien conservada y situada a escasos metros del barrio judío. Fue manda construir por los Caballeros de la Orden de Malta, forma una placita coqueta y bonita.  Presenta un ábside de gran clasicismo y de una extraordinaria belleza. La única pega es que se encuentra actualmente rodeado y agobiado por edificaciones que impiden una contemplación nítida y de conjunto.

Concluida la visita nos dirigimos de nuevo al coche para continuar camino hacia Gondomar donde nos esperaban nuestros nietos.




 

lunes, 24 de octubre de 2016

LLERENA Y SU PLAZA MAYOR

Estaba llegando a su fin nuestro entrañable viaje por tierras extremeñas, pero no quisimos finalizarlo sin hacer una breve parada en la localidad pacense de Llerena. Queríamos hacer una visita rápida y ver de nuevo la impresionante PLAZA DE ESPAÑA, también conocida como Plaza Mayor, que preside la Iglesia de Nuestra Señora de Granada, que habíamos visto por primera vez en el viaje que hicimos en 1996 en la excursión que había organizado la AMPA del IES María Bellido, y que tan grato recuerdo nos había dejado. Tardamos aproximadamente media hora en recorrer los algo más de cuarenta kilómetros que separan Zafra de Llerena, donde llegamos alrededor de las una y media de la tarde. La plaza en sí es un magnífico ejemplo de plaza porticada de estilo mudéjar en la que se sitúan los edificios más importantes de la ciudad, como es el caso de la antigua Cárcel Real, la Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la Granada o el Palacio Consistorial. La plaza se organiza en cuatro frentes, dos de ellos porticados, con arcos de medio punto enmarcados por alfiz sobre columnas de cantería de orden jónico o toscano.

ZAFRA EN UNA MAÑANA

Nos levantamos temprano –el reloj marcaba las siete y media de la mañana– para recorrer los setenta y cinco kilómetros que separan Zafra de Olivenza, donde habíamos dormido la noche anterior en el hotel Heredero. Recogimos la habitación y llevamos las maletas al coche, estacionado en el amplio aparcamiento que había junto al hotel, donde volvimos a entrar para dirigirnos a la cafetería para desayunar. Sendos cafés con leche y un par de tostadas de aceite y tomate nos levantaron el ánimo y nos terminaron de espabilar. Con esta sería la tercera vez que visitábamos Zafra, localidad que nos había acogido con anterioridad en el año 1996, la primera en una excursión organizada por la AMPA del IES María Bellido de Bailén, y la segunda, pocos meses después con Carlos y Víctor en un viaje en el que recorrimos numerosas localidades de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Llegamos poco antes de las diez y media de la mañana y aparcamos en un lateral de la Plaza del Alcázar,  que en ese momento ofrecía bastantes huecos en los que poder dejar el coche. Nos recibió un día frío con un cielo encapotado de nubes oscuras que amenazaban lluvia con cierta rotundidad, por lo que nos armamos con los correspondientes  paraguas que nos acompañaron en todo el recorrido, aunque en ningún momento los llegamos a utilizar.  

domingo, 23 de octubre de 2016

OLIVENZA, ÚLTIMA CIUDAD EN SER ESPAÑOLA

Era la segunda vez que visitábamos Olivenza. Ya lo habíamos hecho en 1996 cuando habíamos estado acompañados de Carlos y Víctor. Vinimos atraídos por la maravillosa portada manuelina de su ayuntamiento, que en aquellos momentos funcionaba como biblioteca, y por la curiosidad de saber que había sido esta localidad la última en incorporarse al reino de España en 1801, tras ser conquistada por las tropas españolas en la llamada Guerra de las Naranjas. Con anterioridad, dada su estratégica situación, fue un fuerte bastión defensivo de la frontera hispano portuguesa como atestigua su poderoso recinto amurallado. Esta visita venía mediatizada por nuestra estancia el día anterior en Cáceres, gracias al regalo que nos habían hechos nuestros amigos con motivo de mi jubilación. Pensamos que ya que estábamos por la zona, aprovecharíamos para visitar Badajoz, ciudad que no conocíamos. Y, dado que la Navidad anterior Víctor y Ana nos habían regalado una caja regalo para pasar un fin de semana en uno de los hoteles que se ofertaban en la misma, decidimos aprovechar la ocasión y volvimos de nuevo a Olivenza para rememorar otra vez esa fantástica fachada manuelina que tan buen recuerdo nos había dejado. 

ELVAS, CIUDAD AMURALLADA

Terminada la visita mañanera a Badajoz, decidimos acercarnos a este enclave fronterizo, separado por algo más de veinte kilómetros. Habíamos oído hablar muy bien en el aspecto artístico de esta villa amurallada y de su afamado comida portuguesa. Elvas está considerada como la mayor fortificación abaluartada del mundo y ha tenido a lo largo de la historia un papel importante en la defensa de la frontera de Portugal, lo que justifica que haya sido elegida Patrimonio de la Humanidad. Las murallas de distintas épocas y las curiosas fortificaciones en forma de estrella son los principales puntos de interés del conjunto.

Una vez en la ciudad, atravesamos una de las puertas de su muralla y nos dirigimos hacia el centro histórico buscando más que nada un lugar donde aparcar el coche, ya que pudimos comprobar que dejarlo en la calle suponía un grado de dificultad elevado dado la estrechez de las calles y el elevado número de vehículos que circulaban. Aparcamos en el estacionamiento público habilitado en la céntrica Praça da Republica. Es un espacio amplio y accesible donde se puede visitar la antigua catedral, la IGLESIA DE NOSSA SENHORA DA ASSUNÇÃO. Fue construida en el s. XVI siguiendo el trazo del arquitecto real Francisco de Arruda. La capilla mayor, de mármol de varios colores, es un trabajo del siglo XVIII que merece especial atención, además del órgano de talla dorada. La larga escalinata de la entrada dificulta el acceso a la misma, pero el interior es amplio. 

BADAJOZ EN UNA MAÑANA

Nos levantamos temprano y poco antes de las ocho ya estábamos desayunando en el comedor del hotel prácticamente solos. Aprovechamos también para tomar un pequeño picnic de fiambre y pan para pasar la mañana por si el apetito hacía acto de aparición antes de sentarnos a comer a mediodía. Cogimos el coche, planificamos el GPS con la ruta a seguir y tomamos la EX100 para recorrer los noventa y cinco kilómetros que separan Cáceres de Badajoz, ciudad a la que íbamos a girar una visita que nos llevaría toda la mañana. Dado el poco tráfico que nos encontramos, así como las largas rectas de la carretera que facilitaban una cómoda conducción, llegamos a Badajoz en torno a las diez y media. Nos dirigimos directamente al aparcamiento público situado en la plaza de San Antón o de Minayo donde aparcamos con facilidad, dada la escasez de vehículos que allí se encontraban a esa hora del domingo. La plaza está presidida por una ESTATUA DEL GENERAL MENACHO, el cual, en la Guerra de la Independencia, luchó a las órdenes de Castaños, con el que ascendió a coronel en Bailén, y pasó después al ejército de Extremadura. Nombrado gobernador militar de Badajoz, organizó la defensa de la ciudad contra el asedio de los franceses. Estando en la muralla, inspeccionando la defensa, recibió una descarga de artillería, cuya metralla le hirió gravemente, lo que a la postre causaría su muerte el 4 de marzo de 1811. Sus restos descansan en la catedral pacense. En otra plaza aledaña, la plaza de Menacho, nos encontramos con la ESTATUA DE JOSÉ MORENO NIETO, académico arabista y político pacense del siglo XIX, frente al TEATRO LÓPEZ DE AYALA, en honor al que fuera presidente del Congreso en 1878.

jueves, 6 de octubre de 2016

BERLÍN (4): GEDENKSTATTE BERLINER MAUER, SIEGESSÄULE, PALACIO DE CHARLOTTENBURG, DEUTSCHES TECHNIKMUSEUM

Nuestro último día en la ciudad se inició igual que los anteriores. Para desayunar preparamos unos tés de los que diariamente nos ofrecía de modo gratuito el hotel junto con las pastas que habíamos comprado la tarde anterior en los almacenes KaDeWe. Finalizado el desayuno, comenzamos a preparar las maletas y recoger la totalidad de nuestras cosas pues había que dejar vacía la habitación antes de las doce de la mañana. Bajamos con las maletas y, tal como habíamos acordado la tarde anterior con el recepcionista, las dejamos en una pequeña habitación que el hotel tenía habilitada para tal fin. Ya volveríamos a la tarde para recogerlas. Salimos a la calle y saludamos a nuestros amigos los osos de la puerta como hacíamos cada día al salir y entrar del hotel. En ese momento pudimos comprobar que se nos presentaba un mal día por delante, pues estaba lloviznando ligeramente, situación que nos acompañó a lo largo de casi toda la mañana. Nos dirigimos a la estación de Spittelmarkt hasta bajarnos en  Alexander Platz –línea U2– donde hacemos transbordo a la línea U8 que nos llevaría hasta la estación de Bernauerstraße, situada en la calle del mismo nombre.

miércoles, 5 de octubre de 2016

BERLÍN (3): PUERTA DE BRANDENBURGO, PARLAMENTO ALEMÁN, MONUMENTO AL HOLOCAUSTO, , POTSDAMER PLATZ, SONY CENTER, KADEWE, KAISER WILHELM GEDÄCHTNISKIRCHE

Nos levantamos temprano porque a las diez y media teníamos concertada una visita a la cúpula del Parlamento alemán. Nos aseamos y preparamos unos tés de los que nos ofrecía gratuitamente el hotel que, junto con las pastas y restos de los bocadillos que habíamos comprado la noche anterior en uno de los puestos de comida rápida de los muchos existentes en las estaciones del metro berlinés, nos sirvieron como desayuno. Eran algo más de las ocho y media de la mañana cuando salimos del hotel en dirección a entrada de la estación de Spittelmarkt perteneciente a la línea U2. El día presentaba un aspecto apacible, con un cielo azulado manchado de nubes blancas que no amenazaban lluvia alguna y con una temperatura agradable para la hora matinal que era. Al llegar a la estación de Potsdamer Platz hicimos transbordo a la línea U1 hasta llegar a la cercana estación de Brandenburger Tor, donde nos bajamos. A las nueve de la mañana ya nos encontrábamos en la explanada que preside la BRANDENBURGER TOR y de la que parte la famosa avenida Unter den Linden, que habíamos paseado la noche anterior cuando estuvimos disfrutando del espectáculo de luz y sonido que se proyectaba sobre esta famosa puerta berlinesa. A esa hora ya era significativo el continuo ir y venir de personas en todas las direcciones de la plaza. Nos hicimos unas cuantas fotos con la Puerta como escenario principal y continuamos camino hacia el Reichstag, donde teníamos concertada la visita.

martes, 4 de octubre de 2016

BERLÍN (2): PALACIO REAL, ISLA DE LOS MUSEOS, UNTER DEN LINDEN, NUEVA GUARDIA, BEBELPLATZ, ZUR GERICHTSLAUBE, GENDARMENMARKT, CHECKPOINT CHARLIE

Nos amaneció un día perfecto, de cielos plenamente azules y escaso frío, hecho que nos motivó positivamente para levantarnos, desayunar unos tés cortesía dl hotel y las pastas que habíamos comprado la tarde anterior en uno de los innumerables puestos de comida que había en los pasillos de la estación de metro de Alexanderplatz. Cabe recordar que el desayuno continental que servía el hotel costaba alrededor de diecinueve euros por persona y no era nada del otro mundo, y la zona en la que pernoctábamos destacaba fundamentalmente por la presencia de oficinas y pocos negocios dedicados a la restauración. Poco antes de las ocho y media ya estábamos en la calle, saludando a nuestros amigos los osos, a los que habíamos conocido el día anterior. Enfilamos nuestros pasos hacia la llamada Isla de los Museos que era lo que teníamos planificado visitar a primera hora de la mañana. Por el camino nos llamaron la atención un par de cosas, una más mundana que la otra: un enorme anuncio de Adidas de Gareth Bale, jugador del Real Madrid, que cubría toda la fachada de un bloque de pisos que estaba en construcción, y una especie de pequeño quiosco con las dimensiones de una cabina telefónica, que en realidad era una reducida biblioteca municipal callejera de la que se podía retirar cualquiera de los suficientes libros que disponía. Nos miramos Concha y yo y sonreímos pensando qué pasaría con un “invento” de estos en cualquier pueblo de España. Seguimos nuestro camino y llegamos hasta la explanada dominada por el moderno edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán frente al que se está reconstruyendo el antiguo PALACIO REAL de los Hohenzollern, que, aunque sobrevivió a la guerra y a la destrucción, fue demolido en 1950 como «basura de la historia», según las autoridades comunistas. En el mismo lugar se construyó entre 1973 y 1976 el Palacio de la República como sede de la Cámara Popular de la RDA, que tuvo que ser demolida solo treinta años después por culpa del amianto. Libre de nuevo el solar y unificada la ciudad se acordó la construcción de nuevo del viejo palacio respetando los planos. Se prevé que una vez finalizado, albergue el Foro Humboldt.

lunes, 3 de octubre de 2016

BERLÍN (1): EAST SIDE GALLERY, ALEXANDERPLATZ, OKTOBERFEST, DEAD CHICKEN ALLEY, DIE HACKESCHEN HÖFEN, NICOLAIKIRKE

Los primeros que nos vieron llegar al hotel fueron dos osos enormes situados cada uno a un lado de la puerta de acceso, uno dorado y otro plateado, ambos con los brazos en alto sosteniendo un cartel en el que figuraba el nombre del hotel. Su presencia se convirtió en algo habitual en nuestras entradas y salidas por lo que terminamos saludándolos cada vez que nos topábamos con ellos. Tal vez convenga decir que el oso es el animal representativo de la ciudad por lo que su presencia es recurrente en muchos edificios berlineses. Y lo más curioso es que no hay osos en Alemania. Ya en la calle volvimos a coger el metro en la estación de Spittelmarkt de la línea U2; hicimos trasbordo en la estación de Stadmitte de la línea U6; y desde allí nos dirigimos hasta la estación de Hallesches Tor de la línea U1 donde volvimos a hacer trasbordo y nos bajamos en Schlesisches Tor, en las cercanías del PUENTE OBERBAUN, cuyos orígenes se remontan a comienzos del siglo XVIII, simbolizando en la actualidad la convergencia del Berlín Oriental y Occidental. Su nombre se debe a la antigua práctica de bloquear el río con un gran tronco de árbol a modo de barrera para evitar el contrabando. De ahí el nombre de Oberbaum (“árbol río arriba”). Cruzamos el puente y nos detuvimos un momento en uno de sus arcos para contemplar la escultura denominada MOLECULE MAN, situada en medio del río Spree. Son tres figuras humanas de pie de dimensiones colosales, que parecen caminar sobre el agua. Es una obra realizada en aluminio y toda su superficie esta cubierta por cientos de agujeros, que representan la liviandad de las moléculas de aire y agua que conforman a los seres humanos. Estas tres figuras parecen fundirse en un abrazo, y este vínculo simboliza la unión de Berlín Occidental y Oriental.

domingo, 2 de octubre de 2016

BERLÍN. PROLEGÓMENOS AL VIAJE

Teníamos ganas de realizar esta visita a la capital alemana y en este mes de octubre fue el momento ideal para llevarla a cabo. En los meses anteriores estuvimos planificando la duración de la misma y, en función de los días, las visitas que realizaríamos. Para este cometido tuvimos en cuenta dos hechos que nos han facilitado de gran manera la planificación y visita. Uno, el elevado número de blogs existentes en la red Internet donde multitud de viajeros narran su experiencia y vivencias antes, durante y posteriormente a la visita; y dos, la aplicación informática CityMaps2Go Pro de Ulmon. Esta app de pago –no llega a los 20 euros– nos ha permitido fijar en el mapa de Berlín todos los edificios, calles y lugares que queríamos visitar, dividir estas visitas en días y, lo más importante, poder utilizar la app sin necesidad de conexión a Internet, lo cual es muy importante si estás en un país que no es el tuyo.
Una vez resueltas las visitas a realizar, quedaban dos aspectos muy importantes: en qué compañía íbamos a volar y qué hotel elegiríamos. La elección de la compañía aérea fue relativamente fácil: Ryanair. ¿Por qué? Por dos motivos: el precio y el horario de ida y vuelta del vuelo. El precio de los dos billetes, tasas incluidas, fue de 185 euros, lo que significaba que era el más barato que encontramos. Por otro lado, el horario de ida fijaba las 6:20 horas como salida y las 9:20 horas de llegada. Esto nos permitía llegar a Berlín a primera hora de la mañana y poder aprovechar todo el día. El horario del vuelo de vuelta fijaba las 20:25 como hora de salida y las 23:35 como hora de llegada a Madrid, lo cual nos permitía aprovechar casi todo el día en Berlín para finalizar las visitas programadas. 

sábado, 28 de febrero de 2015

CARTAGENA, ROMANA Y MARINERA

Habíamos salido de Murcia tras visitar el Museo de Salzillo pasadas las doce de la mañana. En algo más de media hora recorrimos los escasos cincuenta kilómetros que separaban la capital de la Comunidad de la ciudad de Cartagena a través de una autovía de buen asfalto y escaso tráfico. Habíamos reservado una habitación en el HOTEL LOS HABANEROS, sito en la calle San Diego, muy cerca de la estación de cercanías de RENFE. El hotel, un tres estrellas de reciente construcción, se encontraba en una esquina de la calle, frente al Centro de Interpretación de la Muralla Púnica y el edificio de la sede del Rectorado de la Universidad Politécnica, ante la cual se ubicaba el grupo escultórico Homenaje al Profesorado y a los Estudiantes Universitarios, donde interactúan tres figuras en bronce: un profesor y dos estudiantes universitarios, uno masculino y otro femenino. El joven parece estar consultándole algún apunte al profesor  mientras que la chica se dirige hacia ellos. El edificio del hotel presentaba tres plantas y una fachada de color arenoso. Tenía varias plazas de aparcamiento en la calle, en una de las cuales dejamos nosotros el coche.  El precio de la habitación fue de cuarenta y nueve euros. Aunque el hotel tenía buena presencia, la habitación donde nos ubicaron –más pequeña que la que habíamos tenido en Murcia, pintada en un tono claro y con un cabecero en madera que recorría todo el testero de la pared– no terminó de ser de nuestro total agrado: estaba al final de un largo pasillo en el que se incluían algunas escaleras y las vistas eran a un patio trasero que no brillaba precisamente por su limpieza. Dejamos las maletas en la habitación, nos refrescamos un poco y nos echamos a la calle deseosos de conocer la ciudad.

viernes, 27 de febrero de 2015

MURCIA, CIUDAD ACOGEDORA

 Por fin íbamos a conocer esta parte de España que, unas veces por una cosa y otras por otra, siempre habíamos dejado de lado. Las dos principales ciudades de la Comunidad murciana nos esperaban con los brazos abiertos. Además, yo siempre previsor, iba a aprovechar para conocer en persona a Miguel, miembro de un maravilloso grupo de coleccionistas de monedas al que pertenezco y que este coordina a las mil maravillas. Para ello, íbamos a aprovechar un bono regalo que nos habían hecho Víctor y Ana un par de Navidades antes por pasar un fin de semana en el lugar de España que nosotros eligiéramos. Y fíjate qué casualidad que íbamos a aprovecharlo para dormir en San Pedro del Pinatar, localidad donde residía este amigo coleccionista. 

Salimos de Bailén temprano, en torno a las seis de la mañana, siendo noche cerrada. Trescientos setenta kilómetros –que recorrimos con un tráfico fluido y sin problemas– nos separaban de la capital murciana donde llegamos en torno a las diez de la mañana. Habíamos reservado una habitación en el HOTEL ZENIT, un tres estrellas situado en la céntrica plaza de San Pedro presidida por la iglesia del mismo nombre, muy cerca de la popular plaza de las Flores. El hotel había sido renovado recientemente con cierto estilo con predominio de los tonos rojizos. El precio que abonamos por dormir fue de 45 euros. La habitación nos satisfizo completamente: amplia, limpia, con paredes enteladas en dos tonos claros y con una cama muy cómoda y amplia. Dejamos las maletas recogidas en el armario y en torno a las once abandonamos el hotel en dirección a la cercana catedral. El cielo estaba un poco enmarañado, no tenía un azul limpio, aunque la temperatura era agradable. Tomamos la calle Jara Carrillo y seguimos por Tomás Maestre para llegar a la plaza del Cardenal Belluga, también conocida como plaza de la Catedral, un espacio triangular presidido por la mole catedralicia en uno de sus lados, por el Palacio Episcopal en otro, por una serie de establecimientos de restauración en el extremo opuesto y, finalmente, el llamado EDIFICIO MONEO enfrente de la fachada principal de la catedral. Este inmueble ha sido la construcción reciente que más ha dado que hablar en la ciudad. Para algunos fue un acierto porque es bonito y en esa plaza no se podía hacer otra cosa más que “romper” con el clasicismo de las otras construcciones; para otros, es un edificio que no viene a cuento en ese lugar. Nosotros somos de la opinión de los primeros, aunque hay momentos en que la duda se apodera firmemente de nuestra valoración. Y fue en la terraza de este edificio situada en un nivel más baja que la plaza, el BAR AYUNTAMIENTO, donde decidimos hacer un alto para desayunar. Pedimos una infusión de manzanilla para Concha, un café con leche para mí y sendos bocadillos de jamón, que nos resultaron muy apetitosos. Completado el ágape, nos dirigimos hacia la fachada principal de la CATEDRAL para disfrutar de sus cincuenta y cuatro metros de altura. Construida en la primera mitad del siglo XVIII, está considerada como una de las más importantes del barroco. Fue concebida como una fachada-retablo, donde veinte santos, tres arcángeles, un ángel de la guarda y los misterios de la Virgen dan forma a esta representación visual de la ciudad del Dios vivo. Consta de tres puertas de acceso, que definen las tres naves de la Catedral, y dos cuerpos de altura. La calle central, con la PUERTA DEL PERDÓN, está dedicada a Santa María, y rematada por el jarrón con azucenas, escudo del Cabildo y de este templo. Nos decidimos a entrar y nos sorprendió poder hacer sin abonar entrada alguna. Eso sí, para compensar esta gratuidad el templo se hallaba en penumbra, lo que dificultaba la realización de las fotos que hicimos. La nave central acoge el altar mayor y el coro. Este espacio sufrió un grave incendio a mediados del siglo XIX en el que no sólo se perdió el retablo, la sillería del coro y los órganos, sino que el fuego fue tan intenso que las vidrieras estallaron, a excepción del rosetón del brazo sur del crucero. Preside el Altar mayor un retablo neogótico, con la imagen de Santa María de Gracia en su camarín. El Altar mayor goza de la categoría de Capilla Real, ya que alberga el sepulcro con el corazón y las entrañas de Alfonso X el Sabio. Concluida la visita, salimos al exterior en la plaza de los Apóstoles, embellecida por la visión exterior de la Capilla de los Vélez, donde se abre la portada del mismo nombre, Aquí una oficina bancaria atrajo nuestra curiosidad, una oficina de La Caixa bajo el nombre de Banco de Murcia. La PORTADA DE LOS APÓSTOLES es la única del siglo XV que conserva la catedral. Está construida en estilo gótico flamígero y  recibe su nombre de los cuatro personajes que encontramos a los lados del arco de entrada: San Andrés y San Pablo a la izquierda y Santiago y San Pedro a la derecha. Sobre ellos aparecen profetas y reyes del Antiguo Testamento y ángeles músicos. Remata la portada, el único rosetón que posee la Catedral. Desde allí nos dirigimos por la calle Oliver, rodeando la catedral, hasta llegar a la plaza de Hernández Amores, en cuyo centro se eleva una esbelta cruz de mármol, se tiene una visión excelente de la torre catedralicia y se encuentra otra de las puertas de acceso al interior: la PORTADA DE LAS CADENAS, una de las primeras obras renacentistas de la península. Fue concebida como un gran arco triunfal que homenajea a la Monarquía Hispánica. Entramos por esta portada de nuevo a la catedral, la atravesamos y volvimos a salir de nuevo por la Puerta de los Apóstoles para dirigirnos hasta la cercana calle de San Antonio donde se puede contemplar la sobria fachada del CONVENTO DE SAN ANTONIO. Desde aquí, vuelta de nuevo sobre nuestros pasos para dirigirnos a través de la calle Trapería hasta el REAL CASINO con una fachada primorosa. Es un edificio singular desde el punto de vista arquitectónico. Su construcción comenzó en 1847 y es una mezcla de las distintas corrientes artísticas que coexistieron en la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX en España. Accedimos a su interior, abonamos seis euros por dos entradas acompañada de sendas audioguías y comenzamos la visita. Traspasada la puerta de entrada y un pequeño vestíbulo neobarroco se accede al PATIO ÁRABE, cuya espectacular decoración de estilo neo nazarí requirió más de veinte mil láminas de pan de oro para su encofrado. Cabe señalar también la BIBLIOTECA, en la que destaca su tribuna superior de maderas talladas, sustentada por ménsulas de fundición que representan flamencos y el contiguo tocador de señoras que está decorado con frescos de alegorías femeninas de la diosa Selene, pintadas en el techo. Por otro lado, el SALÓN DE BAILE, la dependencia más conocida de los murcianos, es de estilo neobarroco. Las valiosas pinturas que lo embellecen -cuatro matronas entre nubes- representan la Música, la Escultura, la Pintura y la Arquitectura, Además, sus cuatro medallones representan a los hijos ilustres de Murcia: Romea, Salzillo, Floridablanca y Villacís. También hay que destacar el salón de billar, y dos salones de tertulia con enormes ventanales con vistas a la calle Trapería a los que los locales, con el fino humor que les caracteriza, apodaron “las Peceras”. Finalizada la visita, abandonamos el Casino y nos dirigimos hacia la calle Marín Balbo, vía que presenta una notable curvatura en la que se encuentra el PALACIO DE LOS FONTES, del siglo XVIII con una bellísima portada, que conforma un conjunto muy original junto con el anexo PALACIO DE PACHECO, este con una atractiva portada renacentista del siglo XVI. Dada la hora que era, pasaban ya algunos minutos de las dos de la tarde, decidimos hacer un alto para un refrigerio ligero. Nos decantamos por el mismo local en el que habíamos desayunado, el BAR AYUNTAMIENTO, ubicado en los bajos del Edificio Moneo de la Plaza del Cardenal Belluga, porque nos había dado una buena sensación, se notaba que tenía una muy abundante clientela y los precios no resultaban demasiado excesivos. Unas cervezas y una copa de vino junto con sendos bocadillos de lomo y una generosa tapa de tortilla de patatas fue nuestro frugal almuerzo. No queríamos cargar mucho de comida el cuerpo para poder continuar nuestra visita por la tarde. De vuelta a la plaza de la Catedral, nos detuvimos unos momentos para contemplar la belleza global de la enorme fachada del PALACIO EPISCOPAL, en cuya construcción colaboraron varios maestros canteros venidos de las obras catedralicias. Es un magnífico ejemplo del estilo rococó, de planta cuadrada, entre italiano y francés de sobrios volúmenes y delicada gracia decorativa, evidente en sus bellas portadas. Con la sombra permanente de la maravillosa fachada catedralicia, atravesamos por la calle del Arenal hasta la Glorieta de España, espacio relajado y bellamente ajardinado donde se encuentra la fachada principal del AYUNTAMIENTO. La Casa Consistorial presenta una portada de cuatro grandes columnas corintias soportando un frontón que dota de mayor importancia al balcón principal. Encima del balcón hay un gran escudo de la ciudad escoltado por las estatuas de dos musas. En el centro del frontón se encuentra el reloj de la ciudad, con un carrillón que al dar las horas y las medias interpreta melodías típicas de Murcia. También a esta glorieta da la fachada trasera del Palacio Episcopal que presenta una elegante portada barroca. En uno de sus extremos se encuentra la ESCULTURA DEL CARDENAL BELLUGA, religioso y estadista, fue el organizador de tropas y defensor del rey Felipe V y la causa borbónica, por lo que desempeñó diversos cargos importantes, entre ellos el de capitán general de Murcia. En el otro extremo de la plaza que parece ser, o al menos da la impresión, una especie de globo terráqueo o esfera armilar de nombre CARPE DIEM. Muy cerca otra escultura de bronce rinde HOMENAJE AL NAZARENO, cuyo autor desconocemos. Salimos de la glorieta y nos acercamos al río Segura, en cuyo cauce orillada vimos una escultura gigante de un sumergido en sus aguas llamada la SARDINA ENCALLADA, con la que los murcianos rinden homenaje al popular Entierro de la Sardina del Carnaval. Continuamos camino por la orilla del río y pasamos por delante de la exquisita fachada del PALACIO AMUDÍ, edificio de comienzos del siglo XVII, destinado al almacenaje de grano procedente de los diezmos. En la actualidad se ha convertido en un centro interesante de exposiciones. De hecho, decidimos entrar para visitar una muestra de Lidó Rico – HISTOIRES DES HOMMES VOLANTS– que nos resultó bastante curiosa y bonita. Contiguo a este palacio destaca un lienzo de la muralla árabe. Continuamos por el MERCADO DE VERÓNICAS, sito en la calle del mismo nombre, vía en la que es posible ver nuevos restos de la antigua muralla de la ciudad. Desde aquí nos dirigimos hacia el BANCO DE ESPAÑA, situado en la Gran Vía del Escultor Francisco Salzillo. Muy cerca, una escultura HOMENAJE A PACO RABAL, actor murciano de fama mundial reconocida, situada en un pequeño ensanche de la calle Fernández Ardavin. Finalmente llegamos hasta la plaza de Julián Romea donde se encuentra el TEATRO ROMEA, que homenajea al célebre actor murciano Julián Romea. Y en este punto, algo más de las ocho de la tarde/noche, decidimos volver al hotel. Nos duchamos, nos cambiamos de ropa y de nuevo nos echamos a la calle dispuestos a tomar algo para cenar. Anduvimos poco ya que prácticamente a la vuelta de la esquina nos detuvimos en el BAR GRAN RHIN. Picamos algunas tapas de ensaladilla servidas en una especie de rosquilla alargada de pan que servía de recipiente a la vez para sostener la tapa, regadas generosamente con cerveza, Después fuimos a tomar otra cerveza a la concurrida plaza de las Flores, en el bar LA TAPA, en cuya cartelería anunciaba sus tapas estrella: la marinera, la bicicleta y el marinero. Ante mi cara de extrañeza, un diligente camarero me lo aclaró al momento: la marinera lleva anchoa, la bicicleta solo ensaladilla rusa y el marinero sustituye la anchoa por boquerón en vinagre. Probamos las tres. Concluida la cena, nos dimos un paseo relajante por el entorno de la catedral, bellamente iluminado. Regresamos al hotel sobre las diez y media de la noche.  

Nos levantamos temprano y recogimos la habitación. Abonamos el hotel y llevamos la maleta al coche que se encontraba aparcado en la cercana plaza de San Julián. Nos montamos y nos dirigimos al entorno del MUSEO SALZILLO situado en la calle Dr. Jesús Quesada Sanz. Aparcamos el coche en la plaza de San Agustín, frente a la ubicación del museo y como era temprano y este se encontraba cerrado, recorrimos la calle de San Andrés buscando algún bar o cafetería donde desayunar. El primero que nos encontramos fue el CAFÉ DE ALBA. Sendos cafés con leche y un par de medias tostadas de aceite y tomate nos espabilaron lo suficiente como para encaminarnos diligentemente hacia el museo compuesto por la unión de dos iglesias contiguas, la IGLESIA DE JESÚS y la de la VIRGEN DE LA ARRIXACA. La plaza de San Agustín, amplio espacio ajardinado que sirve de esparcimiento a los vecinos del barrio. En un lateral de la misma hay una ESCULTURA DE UN ÁNGEL, donado a la ciudad con motivo del III centenario del nacimiento del ilustre imaginero murciano. Pagamos seis euros para poder acceder al interior del museo  El complejo museístico combina, por un lado, la iglesia de Nuestro Padre Jesús, construcción barroca del siglo XVII, y por otro la arquitectura vanguardista del nuevo edificio dedicado al escultor. Salzillo trasformó estructuras de madera y policromía en lecciones de emoción y sentimiento. Obras como La Última Cena, La Dolorosa, San Juan o La Oración del Huerto entre otras, se pueden admirar en su enclave original, el templo, escenario ilustrado con hermosas pinturas murales del siglo XVIII, que sirven de marco perfecto para la contemplación de las escenificaciones escultóricas. Otro de los tesoros del museo es el llamado Belén de Salzillo: una obra en la que, a través de sus quinientas cincuenta y seis figuras, inmortalizó la Murcia del siglo XVIII. Gracias al virtuosismo y la extrema calidad manifestados en su ejecución, el espectador queda imbuido en la atmósfera de la época. Las fisionomías, los personajes, las formas de vestir, los oficios y el gran realismo de sus gestos y expresiones, se unen y muestran al visitante un espectáculo visual difícil de olvidar. Finalizada la visita, cuando eran algo más de las doce de la mañana, enfilamos dirección a CARTAGENA, ciudad que dista de la capital murciana unos cincuenta kilómetros de buen firme y magnífica autovía. Allí nos esperaba el Hotel Los Habaneros, donde pernoctaríamos esa noche.